Eso es lo que dicen muchos fotógrafos para referirse a la afición de hacer fotos de manera analógica.
No les falta razón. Desde mi punto de vista y mi escasa experiencia, una foto hecha de forma analógica y la misma foto hecha de forma digital, no salen igual. Si bien es cierto que, con la tecnología que tenemos ahora, puedes sacar una muy buena foto digital, que por supuesto tiene mucho mérito, en analógico tiene otro tipo de encanto que no sé describir, es como un "romanticismo" o "magia" como decíamos al principio.
Personalmente, desde siempre he tenido cámaras de carrete, primero, las clásicas cámaras sencillitas, para niños, recuerdo una en especial, que tenía flash y enfoque automático...muy avanzada para ser de carrete (no recuerdo marca ni modelo).
Y años más tarde ya pasé al digital con las compactas. Realmente el maravilloso mundo de la réflex analógica me pilló muy pequeña, y que ahora me dispongo a descubrir.
He empezado con una réflex que tenía mi padre olvidada, con una Ricoh KR-10X, con fotómetro interno (que funciona muy bien), un objetivo Ricoh de 50mm focal fija f2 y otro Tokina zoom f4 con macro (el cual he explotado poco aún), ambos en perfecto estado.
Ricoh KR-10X
No sé cuántos años tiene la cámara, pero probablemente más que yo. Me alegré mucho al saber que funciona perfectamente y más todavía al haberla rescatado al enterarme que la iba a vender.
En los últimos años, con mi réflex digital, he tirado miles de fotos, que ocupan miles de gigas en mi ordenador. Y con el tiempo te vas dando cuenta de que realmente muy pocas son buenas, y llegas a no saber qué hacer con todos esos gigas.
Con la digital disparas a discreción, con la analógica te piensas más el disparo, miras más el encuadre, la composición, la luz... te esfuerzas para conseguir la mejor toma posible.
Un carrete de 36 fotos puede durarte semanas o incluso meses perfectamente en la cámara hasta que lo gastas. Es otro ritmo de fotografiar, te lo tomas con calma hasta que visualizas la foto perfecta.... no vale precipitarse... y disparas. Es para tomárselo con calma, para saborearlo. O por lo menos, esa es mi mentalidad a la hora de "jugar" a hacer fotos o para hacer el tipo de fotos que me entusiasman.
Disparas menos fotos, seleccionas mucho más. Te implicas más con los objetos o personas fotografiados.
Unas muestras:
Otra cosa son las cámaras lomográficas, en ellas el lema es "¡No pienses, dispara!", es otra filosofía de fotografiar, captar el instante tal como es, el cual es otro pensamiento que me apasiona, que te puede salir muy bien o muy mal. Hay fotos hechas con lomos que son realmente espectaculares para ser cámaras mayoritariamente de plástico:
De hecho, mi próxima compra será posiblemente una lomo. La cuestión es experimentar.
Y si buscas bien, no tiene porqué salirte caro.
Me gusta más la fotografía analógica, quizá porque importa o me llama más la atención el instinto y visión fotográfica que tengas que la técnica. Las cámaras digitales tienen demasiados botones que la mayoría de las veces, ni utilizo.
Es otra forma de ver y sentir la fotografía.








Muy de acuerdo con todo lo que comentas. Aunque el digital nos permita aprender muy rápido y salir triunfantes en situaciones complicadas, cuando uno quiere disfrutar de la fotografía no hay nada como el analógico. Y uno le coge más cariño a las pocas fotos analógicas frente a las miles de las digitales.
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